
Cómo leer la Biblia en un año
La Biblia es un clásico entre los clásicos: un libro que lleva siglos dándole forma a la cultura y a la literatura. Según el Libro Guinness de los Récords, es el libro más vendido de todos los tiempos, con unos 5.000 millones de ejemplares vendidos y distribuidos.
Como mucha gente, quizá sientas que un libro así es lectura obligada. Queda una sola pregunta: ¿cómo se hace para leerla entera?
Resulta que sí hay un método sencillo para leer toda la Biblia, y puedes terminarla en un año o incluso menos.
¿Qué tan larga es la Biblia?
La mayor dificultad para leer la Biblia es simplemente su tamaño: es un libro enorme.
En rigor, la Biblia es una colección de 66 libros escritos a lo largo de unos 1.500 años por al menos 40 autores distintos. Recién después se los dividió en capítulos y versículos, donde un versículo equivale más o menos a una oración.
En total, la Biblia tiene 31.102 versículos. La cantidad de palabras varía según la traducción, pero pasa cómodamente las 750.000.
Suena a mucho, pero la saga de Harry Potter supera el millón de palabras —más de un 30 % más— y muchísima gente leyó los siete libros, buena parte de ellos en un solo año.
Visto así, la Biblia es larga, sí, pero leerla en un año es de lo más razonable.
¿Cuánto debo leer por día?
Para leer la Biblia en un año solo hay que partirla en 365 porciones y leer una por día. ¿De qué tamaño es cada porción?
Contemos en versículos: 31.102 dividido entre 365 días, redondeando hacia arriba, da 86.
Si lees 86 versículos nuevos por día, terminas toda la Biblia en un año.
¿Cuántos capítulos debo leer por día?
También puedes proponerte una cantidad de capítulos diarios. Esto es habitual entre quienes leen solo una Biblia impresa y marcan su avance con un separador.
La Biblia tiene 1.189 capítulos. Divididos entre 365 días y redondeando hacia arriba, dan 4. Leyendo al menos 4 capítulos al día terminas la Biblia en un año.
Eso sí, con capítulos enteros la cuenta no sale tan pareja, porque los capítulos tienen largos muy distintos. Si un día lees 4 capítulos cortos y al otro 4 largos, puedes terminar leyendo el doble.
Además, a 4 capítulos diarios terminas la Biblia en poco menos de 300 días, ¡en menos de 10 meses! Ese ritmo suma presión de más y a veces hace que aproveches menos la lectura.
Para acomodar mejor el ritmo, lee al menos 4 capítulos al día durante 6 días de la semana y tómate uno libre (o úsalo para ponerte al día). Con eso llevas 24 capítulos por semana: no tienes que leer todos los días y aun así terminas la Biblia en un año.
¿Cuántas páginas debo leer por día?
Si quieres leer tu Biblia de tapa a tapa, también puedes fijarte una cantidad de páginas diarias.
Fíjate cuántas páginas tiene tu ejemplar y divídelas entre 365. Ese es tu número de páginas por día. Redondea hacia arriba para no quedarte corto al final del año.
¿Cómo llevo el registro de mi lectura?
Cada persona lo hace a su manera.
Hay quienes leen solo en papel y marcan su avance con un separador. Ese método tiene sus contras:
- Si el separador se cae o pierdes de vista la Biblia, pierdes el avance.
- Lees los libros en el orden en que vienen impresos, algo que a mucha gente le resulta aburrido o pesado. Casi todos los planes de lectura mezclan libros distintos justamente para evitarlo.
Una mejora es imprimir una lista de capítulos. Trae todos los capítulos de la Biblia para ir tachándolos a medida que los lees, y en el orden que tú quieras.
Pero las listas en papel comparten un problema clave con el separador: si pierdes la hoja, pierdes todo el avance.
Por eso conviene usar una app pensada para esto. Estas apps tienen listas de capítulos que funcionan igual que las de papel, sin depender de un papel.
Si usas la Lista de Capítulos de My Bible Log para registrar tu lectura, además obtienes respuestas a preguntas como:
- ¿Cuántos versículos leí hoy?
- ¿Cumplí mi meta todos los días de esta semana?
- ¿Qué libros ya terminé?
- Al ritmo que vengo, ¿cuánto me falta para terminar la Biblia?
- ¿Cuántos versículos tengo que leer por día para terminarla antes de fin de año? ¿Y el mes que viene?
Una app como My Bible Log también facilita tomar notas mientras lees, lo que hace más provechoso tu estudio personal.
¿Qué traducción de la Biblia debo leer?
Hay un puñado de traducciones conocidas y ampliamente aceptadas. Usa alguna de esas.
Por algo son tan conocidas y tienen tanto respaldo: mucha gente puso mucho trabajo en verter los textos originales a un lenguaje claro y actual.
Además, la Biblia advierte en varios pasajes contra la búsqueda de conocimiento secreto y contra seguir teorías conspirativas para entender la naturaleza del mundo espiritual. Sus libros dejan bastante claro que buscan ser directos y comprensibles: no esconden mensajes cifrados ni ocultan la verdad.
Con eso en mente, no tiene mucho sentido salir a buscar una traducción rara y novedosa que afirme entender lo que los autores «realmente» quisieron decir.
¿Por dónde empiezo? ¿Qué libro leo primero?
Como la Biblia reúne 66 libros distintos que en su origen no se escribieron para publicarse juntos, tenemos bastante libertad para leerlos en el orden que queramos.
Claro que algunos órdenes funcionan mejor que otros, y hay libros que son mejores para empezar:
- Mateo, Marcos, Lucas y Juan son los cuatro evangelios. Todos cuentan la historia de Jesús y sus discípulos, pero desde miradas algo distintas. La vida y el mensaje de Jesús son el corazón de la Biblia y ayudan a ubicar todo lo demás. Empieza por Lucas si quieres un relato más histórico de la vida y la obra de Jesús; empieza por Juan si buscas una mirada más mística.
- Génesis arranca con el relato de la creación y sigue con Abraham y el origen de los hebreos, el pueblo elegido por Dios. Son comienzos decisivos, así que es un buen punto de partida para el Antiguo Testamento.
- Hechos es la crónica de la iglesia primitiva, escrita por Lucas, el mismo del evangelio.
- Romanos es una carta —también llamada epístola— dirigida a la joven iglesia de Roma. Repasa la historia y el estado de la relación entre Dios y toda la humanidad, y lo que eso significa para cada persona. Incluye cómo reconciliarse con Dios y cómo vivir una vez reconciliados.
¿En qué orden debo leer los libros de la Biblia?
En la Biblia conviven muchos tipos de literatura, así que ir alternando entre libros y secciones suele hacer la lectura más disfrutable. Hay libros de historia, de poesía, de proverbios o cantos, libros llenos de reglas y leyes, y cartas dirigidas a iglesias o personas concretas.
Como muchos libros parecidos están uno al lado del otro, leer la Biblia de corrido puede volverse pesado. ¿Quién quiere leer dos o tres libros de leyes seguidos? Es más entretenido leer otra cosa después de un libro de leyes y volver a los demás más adelante.
Una forma de resolverlo es seguir un plan anual o de Biblia completa que equilibre las distintas partes y te diga qué leer cada día. Así la lectura se mantiene interesante y no te salteas nada importante.
Hay varios tipos de planes de Biblia completa:
- los cronológicos, ordenados según cuándo ocurrieron los hechos
- algunos siguen el orden en que se escribieron los libros
- otros siguen el orden en que los primeros cristianos o los judíos habrían recibido y vivido esos libros
Para mucha gente son herramientas excelentes, y resuelven el problema de tener que leer la Biblia de principio a fin.
Y si no sigues ningún plan en particular: ¡lee lo que no hayas leído y más te llame la atención ahora mismo!
¿Cómo me mantengo motivado durante todo un año?
Leer la Biblia entera es un proyecto grande. ¡No pierdas de vista el tamaño de lo que estás haciendo! Ya el solo hecho de encararlo tiene mérito, y cada día que sostienes el hábito merece que te felicites.
Sostener una meta así de grande cuesta. Es casi seguro que en algún momento te saltes un día o te atrases. No pasa nada: retoma en cuanto puedas.
Algo que ayuda mucho es ver tu avance mientras lees. Es lindo ver cómo pasas del 1 % de la Biblia al 10 % y después al 100 %. Un registro de lectura como My Bible Log mantiene viva esa motivación.
Otra cosa que empuja es contarlo. A todos nos hace bien que alguien sepa cuál es nuestra meta y cómo vamos. Cuéntale tu plan a un amigo o a un grupo y pídeles que de vez en cuando te pregunten cómo vas. Mejor todavía: invítalos a leer la Biblia contigo. Tener con quién conversar sobre lo que lees anima muchísimo.
Y por último, aprovecha cualquier cosa que te den ganas de leer. Si en un estudio bíblico, en una predicación o en tu devocional te topas con un pasaje que te atrapa, sigue leyendo. No estás obligado a frenar en cierta cantidad de versículos o capítulos. Cuando un libro te entusiasma, aprovecha el impulso y lee todo lo que quieras.
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